Siguiendo el influjo del movimiento feminista regional y los cambios que se suscitaban en Bolivia resultado de la conclusión de la Guerra del Chaco, en la década de 1930, la Legión Femenina de Educación Popular (LFEP) y la Unión de Mujeres Americanas (UMA) fueron dos de las organizaciones más representativas que dieron un importante impulso a las luchas y reivindicaciones femeninas iniciadas en la década previa por otros colectivos.
La LFEP se funda en La Paz el 20 de diciembre de 1935 (Álvarez, 2021), por la poeta, intelectual socialista, profesora y también fundadora del Ateneo Femenino (1923), Etelvina Villanueva, bajo la “estela de trabajo que dejó Adela Zamudio (1854-1928), quien protesta por la discriminación de que era objeto la mujer” (Sánchez, 2013:42). Por su parte, Zoila Viganó funda UMA, alrededor de septiembre de 1935, también en La Paz.
En cuanto a sus programas, la Legión Femenina tenía “demandas similares al Ateneo [Femenino], pero con una visión más amplia y sumergida en el debate de la reforma del Estado” (Ardaya, 2001:19). De manera más precisa, compartían reivindicaciones como la “protección del trabajo de las mujeres, lucha contra los vicios y alcoholismo, biblioteca de mujeres, etc. [los cuales eran] concebidos por el Ateneo Femenino de manera paternalista, como obras de caridad y no como medidas para promover cambios sociales más profundos. La orientación más social de la Legión Femenina, que Etelvina Villanueva describió como “socialista” (en el título de su libro Acción Socialista de la mujer en Bolivia), es parte del contexto de posguerra, un contexto de efervescencia política con el fin de responder a la frustración de la sociedad con la derrota y la búsqueda de nuevas orientaciones ideológicas” (Álvarez, 2021:117).
Por aquella razón, la LFEPA estuvo conformada por mujeres de todas las clases sociales, fortaleciéndose con la inclusión de mujeres que pertenecían a sindicatos y contemplando reivindicaciones como “el derecho a la indemnización, hogares para sus hijos y beneficios para la mujer en estado de gravidez y, como elemento fundamental, la exigencia de la participación de las mujeres en el proceso en curso en la coyuntura” (Maldonado, 2000:19).
Por su parte, si bien, la Unión de Mujeres fue “una organización que tuvo en el país un corte más liberal y elitista (…) participó en diversos debates intelectuales y políticos de la época (…) [,como el debate en torno al indigenismo,] poniendo de relieve la importancia que debía ser acordada a las mujeres indígenas de Bolivia como mayores contribuyentes por su trabajo a la economía del país. También es interesante señalar que las miembros de la UMA dieron cabida a publicaciones de corte marxista en El Diario, que llamaban a la unión de las feministas con las clases trabajadoras” (Álvarez, 2021:117 y 118).
Alrededor de julio de 1936, la LFEPA desarrolló múltiples actividades en diferentes departamentos del país, siendo una de las más destacadas la carta enviada a la “Junta Militar dirigida por el presidente David Toro, solicitando la concesión de los derechos civiles y políticos a las mujeres” (Álvarez, 2021:119). El gobierno, oyendo la demanda, en octubre de 1936 aprobó un decreto-ley otorgando derechos a las mujeres tales como el derecho a ejercer profesión y ocupar funciones, cargos o empleos sin otro requisito que la idoneidad, la independencia jurídica y la capacidad de actuar como testigo a los 21 años, sin embargo, la norma nunca fue aplicada.
Coincidiendo con este hecho, en noviembre de 1936, a la cabeza de Etelvina Villanueva, la LFEPA organiza su Primer Congreso en Cochabamba, aglutinando a 70 delegadas de los ocho departamentos (Pando se creará recién en 1938). En el evento, las asistentes debatieron “una plataforma de reivindicación de la mujer, la primera que se registra en la historia de Bolivia, con propuestas sobre la investigación de la paternidad, como medio de mejorar la situación injusta de los hijos que vienen al mundo sin padres. Entre sus objetivos cuentan la lucha por la consecución de los derechos civiles y políticos, el derecho irrestricto al voto, la enseñanza de la educación sexual y la organización de sindicatos femeninos” (Sánchez, 2013:42). Sin embargo, la diversa composición de la organización puso en evidencia las posiciones antagónicas de las miembros sobre ciertos temas, como el derecho al voto femenino.
Estas contradicciones sumirían a la organización en una crisis de la que se presume no pudo sobreponerse, ya que se no se cuentan con más datos históricos después del congreso. En el caso de UMA, también se registra un cese progresivo en sus actividades, siendo una de sus últimas participaciones la Asamblea Constituyente de 1938, bajo el gobierno de German Busch.
Si bien, en dicha Convención Nacional se debatió el sufragio femenino considerando el valioso aporte y los nuevos roles que había adquirido la mujer durante y después de la guerra con Paraguay, aún no se aprobaría la medida. En la década de 1940 e inicios de 1950, organizaciones como el “Comité de Mujeres, integrado por el Ateneo Femenino, la Federación Boliviana de Empleadas Católicas, la Asociación Indígena Católica y el Centro Político de Mujeres Socialistas (…) [, el] Bloque de Jornada Femenina, (…) [la] Agrupación Interamericana de Mujeres (…) [, la] Unión de Mujeres de Bolivia, UMBO (…) [y los] clubes de madres” (Casas, 2012), continuaron con la lucha femenina. Será durante este periodo en que se proclame la igualdad jurídica entre los cónyuges (1940-1942), se conceda la ciudadanía a las mujeres para votar en elecciones municipales (1945) (Sánchez, 2013) y, finalmente, se apruebe el voto universal (1952).
Bibliografía
Alvares, M. (2022). Movimiento feminista y derecho al voto en Bolivia (1920-1952). Nuevos Aportes. Tejedoras. Revista sobre democracia y género, 2021. Ardaya, G. (2001). Participación política y liderazgos de mujeres en Bolivia. Bolivia: CIDEM. Casas, F. (2012). El control social y la democracia participativa en los movimientos sociales de Mujeres Indígenas Originarias campesinas. Tesis de grado. Universidad Mayor de San Andrés. Maldonado, P y Rojas, G. (2000). La participación de la Mujer en la vida política e interinstitucional de Bolivia el caso de las Elecciones Municipales de La Paz y El Alto. Tesis de Grado. Universidad Mayor de San Andrés. Sánchez, E. (2013). Contribución del feminismo al reconocimiento de los derechos de las mujeres en Bolivia 2006-2010. Quito: Corporación Editora Nacional.
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