Autora: Raquel Daniela Carrasco Aramayo (La Paz)
Biografía Ganadora – I Concurso Nacional de Ensayos Biográficos "Mujeres en Nuestra Historia"
Pintora y feminista, María Esther Ballivián nació el 13 de junio de 1927 en la ciudad de La Paz. Hija de Rafael Ballivián y Rosa Iturralde; nieta de Elisa Rocha Ballivián, quien fue su maestra y primer acercamiento a las artes. María Esther Ballivián fue uno de los primeros nombres femeninos en tener relevancia en el ámbito de las artes plásticas nacionales.
Su padre fue cónsul de Bolivia, así que, junto a su hermana Lía y su hija viajaron por Europa. En dichos viajes, Lía Ballivián le introdujo el gusto hacía los museos. Al regresar al país, María Esther inició estudios formales en el arte, en 1941, siendo su maestro el artista estadounidense Robert Ades. En 1945, inició estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes en Lima, ya que su padre fue nombrado embajador en el Perú ese mismo año. Aquí inicia su camino hacia una formación académica en las artes.
Retornó a La Paz en 1946 y se inscribió a la Academia de Bellas Artes Hernando Siles, donde el célebre artista y pintor lituano, Juan Rimsa, sería su maestro. Fue ahí cuando ella decidió que se dedicaría plenamente a la pintura. María Esther ya contaba con un gran futuro, pero su pasión por el arte la llevaría más allá. Entre todos aquellos que observaban y criticaban su arte, su más respetado y severo crítico fue Luis Perrin, su esposo con quien compartía su amor por el arte. Se casaron en 1949 y su matrimonio duró 28 años.
Llegó el año de 1952 y con él estalló la revolución, un momento donde la pintora incursionaría en el ámbito social. Impulsada por los acontecimientos que vivía el país, pintó escenarios callejeros como un reflejo de la realidad y de las razones de la revolución, así como también una crítica al acontecer político y social. Perteneció al Grupo de 1953, junto a muchos otros artistas, quienes fueron influenciados por esa época. María Esther se expresó a través de su arte, dejándose llevar; sus pinturas eran un conjunto de formas y colores, había un equilibrio entre los elementos que la componían.
En 1954 viajó a Chile, donde permaneció por tres años. Siguió sus estudios en el Taller 99, perteneciente al pintor Nemesio Antéñez. En Santiago se adentraría en el estilo conocido como post cubismo, interesándose en este tipo de arte y adoptándolo; así también aprendería la técnica del grabado. Más adelante, por 1957, obtendría una beca en París, Francia, para continuar con su trabajo; ahí viviría con su esposo hasta 1960. En este mismo año nacería su hija, Marie France. Continuó sus estudios en la Academié de la Grande Chaumiére, donde conocería a grandes artistas y exhibiría algunas de sus obras, junto a otras personalidades ilustres de entonces.
La embajada del Brasil le daría a María Esther una beca en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, para perfeccionar su habilidad en el grabado y estudiar la técnica del grabado en metal. Muchos que la conocían estaban de acuerdo en que su dedicación hacia el estudio no tenía límites, era una mujer que mostró gran dedicación hacia aquello que amaba, una gran artista.
A pesar de tantos viajes y de haber permanecido en el extranjero por varios años, Ballivián nunca olvidó su país, el lugar donde ella nació. Así que volvió a Bolivia. Al regresar incursionaría en los desnudos. Muchos artistas de la época no incursionaron en este ámbito.
Por otro lado, esta no era una representación anatómica como tal, no era descriptiva, sino que la idea, la intención era más abstracta. María Esther llevó esa abstracción a la propia figura humana, pinturas donde podemos ver esas figuras que la artista pensó, esas ideas para transmitir, lo que sintió. De igual manera, junto con este nuevo arte fue una precursora del feminismo en el país, gracias a la influencia de Simone de Beauvoir. Otros de sus amigos decían que ella era una bohemia, lejos de la figura del artista serio y estricto, ella reflejaba su personalidad en sus pinturas, en su taller, en su vida cotidiana.
En 1967, desempeñaría un nuevo papel al enseñar en la Facultad de Arquitectura y Artes Plásticas en la Universidad Mayor de San Andrés, en las asignaturas de pintura y grabado. La pintora sería una de las primeras docentes, ya que el arte se incorporó a dicha facultad en 1964; ella también fue una de las principales impulsoras para que las artes se enseñen en la universidad y fue directora de la Carrera de Artes Plásticas por un tiempo.
En 1977 ocurre un suceso lamentable: María Esther Ballivián fallece repentinamente a los 50 años. Fue de manera trágica, ya que se encontraba en su apogeo, en el momento más alto de su carrera, cuando ya había incursionado en los desnudos femeninos, enseñando a nuevos artistas, siendo reconocida nacional e internacionalmente. Poseedora de un talento innato, nos dejó sus lienzos como su gran legado.
Bibliografía
Gisbert, Teresa (2012). Historia del arte en Bolivia: Periodo Republicano. La Paz: Gisbert y Cia. S.A. Ormachea Gutiérrez, Verónica (2020). María Esther Ballivián, pintora universal. Verdad con Cinta. Página siete, ed. (2020). La vida de María Esther Ballivián. Salazar Mostajo, Carlos (1989). La pintura contemporánea de Bolivia. La Paz: Librería Editorial “Juventud”. Villarroel Claure, Rigoberto (1975). Teorías estéticas y otros estudios. La Paz: Casa Municipal de la Cultura “Franz Tamayo”.
RECURSOS MULTIMEDIA
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