Escritora y feminista chuquisaqueña, nació el 19 de agosto de 1896 en el seno de una familia acomodada, contrayendo matrimonio con Armando Julio Urioste Arana, magnate industrial (Quién es quién en Bolivia, 1942).
Compuesta por mujeres de clase media y alta, fundó el Ateneo Femenino en el año 1923, “una organización dedicada al movimiento intelectual de mujeres y la búsqueda de los derechos de las mujeres”, fundamentalmente el derecho al voto, al divorcio y la educación (Tétreault, 1994:324).
Estas reivindicaciones, propias de las clases acomodadas de la época, discrepaban con los objetivos y reivindicaciones de otras agrupaciones femeninas sindicalizadas que centraban sus demandas en problemas de clase: jornada laboral de ocho horas, construcción de mercados y cese del abuso de algunas autoridades municipales, entre otros (Medinacili, 1989); disonancias que en más de una oportunidad generaron conflicto entre ambos sectores de la sociedad, como en la primera Convención Nacional de Mujeres realizada en 1929.
Durante su trayectoria, Sánchez fue nombrada secretaria general de la "Sociedad Patriótica de Mujeres Bolivianas" en 1932; organización creada para apoyar en la defensa de la integridad nacional durante la Guerra del Chaco (1932-1935), así como de la propaganda tanto dentro del territorio nacional como en el extranjero (Abendroth, 1997). Otra de las funciones importantes que desempeñó fue la dirección del Museo Tiwanaku en La Paz, entre 1933 y 1936.
En su labor de escritora colaboró en diversas revistas, publicando una serie de notas en la "Revista de Bolivia" en 1937, incluyendo una titulada "Feminidad y Feminismo", en la que abogaba por la educación y el desarrollo intelectual de las mujeres sin perder su feminidad y belleza. Estos escritos y su accionar privilegiado de clase fueron objeto de críticas de parte de otras intelectuales mujeres. Una de las críticas más representativas fue la de María Virginia Estenssoro Romecín, articulista de la “Gaceta de Bolivia”, que denunció la frivolidad del mundo aristocrático, resaltando el rol de Sánchez de una manera satírica en un artículo titulado: “María Luisa juega a los muñecos con los monolitos gigantes”, en la época en que era directora del Museo Tiwanaku (Abendroth, 1997).
A pesar de las críticas, estas no impidieron que Sánchez continúe con su activismo feminista a lo que, además, sumó la participación política activa. Militó en el Partido de Izquierda Revolucionaria (PIR), llegando a ser secretaria general y, luego siendo parte del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), formando parte del Comando Barzola.
En suma, la vida de María Luisa Sánchez estuvo marcada por la reivindicación de los derechos y la igualdad de las mujeres en Bolivia. Su contribución al feminismo y la cultura boliviana son importantes cuando nos referimos a los derechos civiles y políticos de las mujeres.
Bibliografía
Abendroth, H. (1997). Pequeña biografía de María Luisa Sánchez Bustamante de Urioste (Malú): una feminista sui generis. La Paz: Coordinadora de Historia. Medinaceli, X. (1989). Alterando la rutina. Mujeres en las ciudades de Bolivia, 1920-1930. La Paz: CIDEM. Quién es quién en Bolivia. (1942). Editorial Quién es quién en Bolivia. Tétreault, M. (1994). (Edit.) Women and revolution in Africa, Asia, and the New World. EEUU: University of South Carolina.
RECURSOS MULTIMEDIA
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