“Mujeres tenéis que temer que complican esta revolución”
“Mujeres hay entre las paceñas que excedieron a las espartanas”
Estas fueron algunas de las frases expresadas por Felix Reyes Ortiz en 1885 en un folleto titulado “Las Lanzas” (Wexler, 2000); frases que, sin duda, describen la admirable participación que tuvieron las mujeres paceñas durante la Independencia (1809-1825).
El movimiento revolucionario paceño se desarrolló tanto en el área urbana y rural, dejando de lado toda estratificación social al haber contado con la participación de hombres y mujeres criollas, mestizas, cholas, indias, comerciantes, artesanos. Es de resaltar las conspiraciones estratégicas paralelas que se suscitaron en el área rural, aspecto que no solo corrobora la participación indígena, sino también que fue un elemento clave para la victoria revolucionaria (Soux, 2011).
En la ciudad las mujeres desempeñaron diversos roles, tales como, conductoras de tropa, guerrilleras, espías, conspiradoras, financiadoras, auxiliares para revolucionarios y enfermeras. Entre las más destacadas podemos mencionar a las siguientes:
María Josefa Pacheco y Muñoz, propietaria de varias casas en el barrio “Comercio”, en las cuales se armaron complots contra el ejército realista. Se dice que ella fue una de las primeras mujeres que desafió la ira de los españoles (De la Torre, 1977). Estuvo casada con el protomártir Gregorio Pérez García.
Petrona Torrez y Duran, de quien se recuerda como una de sus hazañas el enfrentamiento que sostuvo con el gobernador Antonio Bungunyo. Este mandó a capturar a Romualdo Herrera —esposo de la revolucionaria— a su domicilio, respondiendo ella con una furia desafiante, voz sonora y llena de orgullo: “idle a buscar a Sorata donde ha ido a juntar tropas y yo le he dado 500$ de mi gasto para que compre armas” (De la Torre, 1977). La reacción del bando realista no se dejó esperar, sufriendo embargos de bienes y represalias, sin embargo, la causa libertaria la llevó a participar activamente en la revolución de 1809 y otras insurgencias.
Ramona Sinosaín, junto a Úrsula Goizueta (Goyzueta), protagonizó la toma de la plaza principal de la ciudad en 1814, al disparar fuegos desde un cañón (Aranzaes, 1915) contra las tropas realistas. Tras esto el ejército patriota se anotó una victoria parcial. Se dice que, el 28 de septiembre de aquel año, actuó en la derrota y linchamiento del gobernador de La Paz Valde Hoyos. Ramona fue una mujer que sacrificó mucho por la causa libertaria, su fortuna, incluso su bienestar personal.
María de los Dolores Linares, es recordada por promover a su esposo, Melchor Terrazas, y a sus cuatro hijos a formar parte de la revolución, siendo confinada a Pelechuco por sus actos revolucionarios. Alcanzada la libertad sólo dos de sus hijos sobrevivieron, enfrentó el dolor con total entereza y orgullo.
María Manuela Sagarnaga, es recordada por las negociaciones que entabló con el entonces brigadier realista José Manuel de Goyeneche para la liberación de su hermano, Juan Bautista Sagarnaga, y de su esposo, José María Valdez. Ella ofreció una suma de dinero a cambio de sus vidas, a lo que Goyeneche aceptó, sin embargo, faltando a su palabra el brigadier decapitó a su hermano. Por sus actos revolucionarios, como la toma de la Plaza Mayor (Plaza Murillo) de La Paz en 1814 y participar en la derrota y linchamiento del gobernador Valde Hoyos, María sufrió espionaje, mortificaciones, destierro y fue obligada al pago de multas por el delito de “ser patriota”.
María Manuela Campos y Seminario y María Dolores Mantilla, fueron otras dos mujeres que debido a sus actos revolucionarios sufrieron la expropiación de sus bienes y la pérdida de sus esposos y otros familiares, al ser sentenciados a la horca tras su captura en 1809. Tras la captura de sus esposos, Gregorio García Lanza y Manuel Victorio García Lanza, respectivamente, solicitaron audiencias para rogar por sus vidas, mismas que no fueron atendidas por Goyeneche. Se cuenta que, tras la negativa, María Manuela exclamó: “Sobre la frente de Goyeneche caiga la sangre de Gregorio García Lanza” (De la Torre, 1977).
Las historias heroicas de las mujeres paceñas, en muchos casos, tuvieron desenlaces manchados por la expropiación de bienes (Pinto, 1909), luto de familias, tortura, orfandad, destierro, incluso pobreza.
Homenaje perpetuo a: Vicenta Juariste Eguino, Úrsula Goizueta (Goyzueta), Simona Josefa Manzaneda, María Manuela Campos y Seminario, María Dolores Mantilla, María Manuela Sagarnaga, Ramona Sinosaín, Isabel Calderón, Juana Manuela de la Sota y Parada, María de los Dolores Linares, Manuela Iriarte, Manuela Pagadora de Graneros, Petrona Francisca Blacader Cañisares, María Carmen Rodríguez de Jaén, María Mercedes Cabrera de Jiménez, Marcela Catacora y Heredia, María Josefa Pacheco y Muñoz, Petrona Torrez y Duran, Manuela Josefa de la Concha Olmedo, Manuela Durán, Tomasa Murillo Durán, María Teresa Arduz Zelaya, María Vicenta Valdivia, Manuela Gutiérrez, María Manuela Rocha, Rosalía Cortez, Magdalena Rocha y a todas las heroínas anónimas paceñas.
Bibliografía
Aranzaes, N. (1915). Diccionario Histórico del Departamento de La Paz. La Paz: Talleres Gráficos “La Prensa”. De la Torre, A. (1977). Mujeres en la Independencia. La Paz: Ultima Hora. Pinto, M. (1909). La Revolución de la Intendencia de La Paz. Buenos Aires. p. 238. Soux, ML. (2011). Rebelión, guerrilla y tributo: los indios en Charcas durante el proceso de independencia. Sevilla. Wexler, B. (2000). Las mujeres paceñas: una aproximación a su participación en el ejército revolucionario del siglo XIX. Clío & Asociados. N° 5.
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