Primera aviadora boliviana y sudamericana, además, de maestra. Nació en Potosí, el 22 de junio de 1893. Hija de Eduardo Villa Díaz y Ernestina de la Tapia. Falleció en 1994, a los 101 años de edad en Cochabamba.
Culminado el bachillerato en Bolivia, residió en Tacna y en Lima-Perú, además de en Francia. Se graduó como maestra el año 1916 en Lima y años más tarde, en 1922, culminaba sus estudios de pilotaje en la Escuela Civil de Aviación de Bellavista de aquella misma ciudad. Sin embargo, al no poseer un avión propio para rendir sus exámenes finales no pudo brevetarse. Dos hechos muy particulares derivaron de esta situación.
Conocedor el Congreso Nacional del Perú que estaba a punto de graduarse como piloto proyectaron un premio de mil libras esterlinas, además de una medalla con su imagen en honor de convertirse en la primera aviadora del Perú. Conocedora de la iniciativa, la piloto comenta que pasó “horas de insomnio pensando. Era magnifico lo que me ofrecía el país en que me hice joven, honores por los que me enorgullecería por siempre. Pero vencieron la honestidad y la Patria” [sic] (Toro, 2022). En una carta a un pariente en Potosí, alagada y a la vez apesadumbrada, Amalia Villa de la Tapia dijo: “Todas estas halagadoras perspectivas pasan ante mí como un sueño. Nada puedo aceptar. Todo tengo que rechazarlo. Mi patriotismo está por encima de mis propias conveniencias. Y aunque mis conciudadanos me abandonen a mis propios esfuerzos ¿qué aliento, qué esperanzas podré tener ante la señalada indiferencia de la Municipalidad de Potosí? ¿Ante silencio injusto a no haber siquiera contestado, por cortesía, la nota que la dirección de la escuela le envió? A pesar de todo, olvidando la dejadez, la indiferencia de mi pueblo, la poca fe que hay en Bolivia respecto a mi persona, prosigo siendo optimista” [sic] (La Patria, 2015).
El segundo hecho, tiene que ver con la carta que envió el director de la Escuela Civil de Aviación Bella Vista, Maurice Nott, al alcalde de Potosí, José Nogales. No sin antes resaltar la inteligencia de la “amazona del aire”, que según indica la carta, habría “demostrado en todos los estudios teóricos y prácticos a los que se le ha sometido, las más señaladas pruebas de aprovechamiento” y felicitando al pueblo potosino por “haber dado una hija de tanto valor y patriotismo”; el director Nott comunicó que la piloto se hallaba “en condiciones para poder presentarse al último examen de esta carrera [pero que] los vuelos finales de examen de grado [eran] ejecutados en aeroplanos de propiedad del candidato” (La Patria, 2015).
Transcurridos los días, el pueblo potosino comenzó a movilizarse y a organizarse para recaudar los fondos necesarios para adquirir el avión, al que se cuenta bautizarían como “Potosí”. Conciertos a cargo de su hermana Rosa y partidos benéficos a cargo del club Highland Players fueron algunas de las actividades. Sin embargo, un día el ministro de Guerra, Juan Manuel Sainz, “comunicó la decisión del gobierno de Bautista Saavedra de centralizar la recaudación de los aportes y exigió que el dinero ya reunido sea enviado a La Paz” (Toro, 2022). Después de eso no se supo nada del dinero, el anhelo del avión se esfumaba. La escritora Gaby Vallejo, autora del libro “Amalia, desde el espejo del tiempo”, “sugiere que con esa recaudación se adquirieron los primeros dos aviones bolivianos” (Página Siete, 2014).
La tenacidad de Amalia Villa hizo que continuara en su empeño de graduarse y cerca a sus 30 años obtuvo su brevete “después de un exitoso vuelo en un avión Curtis J.N. de 80 HP”, convirtiéndose no solo en la primera aviadora boliviana sino sudamericana (Página Siete, 2014).
Retornó a Bolivia y, según comenta la madre de la primera aerotécnica militar boliviana, Amparo Gonzáles Vargas, “tuvo un recibimiento apoteósico en su natal Potosí (…) ni siquiera dejaron que pise tierra porque la multitud la levantó en hombros y así la llevó hasta el Palacio Consistorial, donde, en un juego irónico del destino, fue declarada ‘Huésped Ilustre’, en su propia tierra” (Toro, 2022).
Alrededor de sus 30 años, Villa de la Tapia se inscribió en la Escuela de Aviación de la Casa Coudron en Francia. Allí obtendría su segunda licencia. Enterada del conflicto bélico con Paraguay, la aviadora regresó al país con la esperanza de poner al servicio de la patria su experiencia en el pilotaje de guerra, sin embargo, no se lo permitieron. En su relato, que forma parte del referido libro de Gaby Vallejo, comentó: “Los militares no me quisieron como piloto de guerra porque yo era mujer y las disposiciones militares no permitían militares en el ejército. Es otra historia, otra historia… Cómo me dolía Bolivia entonces (…) La aviación, desde mis manos, cumpliría con uno de los objetivos: ser un instrumento de guerra. Debido a que la Escuela Du Crotoy de Francia también impartía cursos de pilotaje a militares, sabía yo elevar vuelo inesperadamente, bajar en picada, lanzar bombas, huir con acrobacias (…) No me aceptaron (…). ¡Las leyes, leyes, los hombres, los militares de mi país se habían quedado en el pasado! Me sometieron a una discriminación inútil (…)” (Toro, 2022).
El aporte de Amalia Villa de la Tapia al desarrollo de la aviación boliviana fue notable. En 1923, a insistencia suya, se crea la Escuela de Aviación Civil —germen de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB)— (Toro, 2018). Además, fundó un Club de Planeadores en Buenos Aires, el Club de Aeromodelismo Rafael Pabón y la Escuela Militar de Aviación. En 1958, finalmente, la FAB acepta su incorporación con el grado de capitana aviadora, ascendiendo después al grado de teniente coronel a instancias del mariscal Bernardino Bilbao Rioja, cuya madre —Andrea Rioja— tuvo una actuación destacada en la Guerra del Pacífico como enfermera.
Amalia Villa de la Tapia es recordada también por haber escrito la primera historia de la aviación boliviana en tres tomos, denominada “Alas de Bolivia” y publicada en 1974. El museo de la FAB lleva su nombre en su honor, y la Municipalidad de Potosí creó la condecoración “Amalia Villa de la Tapia”, otorgada a las “mujeres potosinas destacadas”.
Bibliografía
La Patria. (30 de agosto de 2015). Amalia Villa de la Tapia, primera aviadora boliviana. La Patria Pagina Siete (06 de agosto de 2014). Amalia Villa de la Tapia, la primera aviadora de Sudamérica. Historia de Bolivia. Toro, J.J. (2022a). Amalia vuelve a volar. Correo del Sur. Toro, J.J. (2022b). Dos gigantas: Gaby y Amalia. Los Tiempos.
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