Periodista y fundadora de la revista Feminiflor, nace en La Paz en 1899. Perteneció a una familia humilde, destacando desde muy joven su alta sensibilidad por las necesidades sociales, su fervor cívico y su habilidad de expresión. Formó parte de las primeras “Girl scouts”, de las primeras generaciones de mujeres bachilleres de Bolivia, habiendo estudiado en el Liceo de señoritas de La Paz, así como una de las fundadoras de la Cruz Roja Boliviana (Vega y Flores, s/f).
Se mudaría a Oruro y, en 1919, junto a Laura Graciela de la Rosa Torres y Nelly López Rosse fundaría el Centro Artístico e Intelectual de Señoritas, que en 1921 empezaría a publicar la reconocida revista Feminiflor; uno de los hitos más importantes del periodismo femenino y del pensamiento feminista en el país. Por esta destacada labor se las recuerda como las “Chiquillas audaces” (Escobar y Fernández, 2022).
Becha, como también era conocida, asumía la importancia del periodismo para la conquista de los derechos de la mujer, cuestionando el estado de inactividad en el que se encontraban las mujeres, puesto que, “¿de qué servía despertar en las mujeres la pasión por el conocimiento, formar habilidades de liderazgo y capacidad crítica si su único lugar era el hogar y su única actividad, la crianza? Ante este problema generacional, las redactoras de Feminiflor se manifiestan y eligen reivindicar sus talentos y reclamar por sus derechos a través de su escritura” (Escobar y Fernández, 2022).
En 1923, Feminiflor no solo dejó de publicarse, sino que el grupo de fundadoras se disolvió. Sin embargo, el amor de Becha por el periodismo la llevó a continuar colaborando en otros periódicos como La Patria de Oruro, bajo el seudónimo de “La princesita azul”. En su caso contrajo nupcias con Humberto Beltrán con quien tendría dos hijos, el menor fallecería y su primer hijo, Luis Beltrán, se convertiría en un comunicador destacado. Su esposo concurriría a la Guerra del Chaco, en la que fallecería.
En uno de los números de Feminiflor, su compañera Laura Graciela de la Rosa, relató lo siguiente sobre Bethsabé Salmón: "Yo trabajaba en la óptica de mis padres y Becha trabajaba en la Casa Ferrufino que era al frente, en la misma plaza principal de Oruro. Yo era admiradora de Becha. Me encantaba hablar con ella, ver la forma en que se desenvolvía tan diferente a todos los demás. Ella tenía siempre fluidez en su estilo y una corrección absoluta en todo. Íbamos siempre juntas y de ahí surgió la idea de meternos a periodismo, como nos dijo un periodista ¿no?, meternos a escribidoras. Así es que seguimos en ello, y así cultivamos una amistad que duró a través de toda la vida” (Aliaga, s/f).
Bibliografía
Aliaga, S. (s/f). “Éramos audaces”. Testimonio de la Directora Laura G. de la Rosa Tórres. En “Feminiflor”. Un hito en el periodismo femenino de Bolivia. Luis Beltrán (Comp.) (1987). CIMCA y CIDEM. Escobar, D. y Fernández, M. (s/f.). Feminiflor, la lengua de las mujeres a veinte centavos”: Tres crónicas de Laura de la Rosa Torres. Vega, M. y Flores, T. (s/f). Con el periodismo en las venas. Testimonio de la jefe de redacción Betshabe Salmón de Beltrán. En “Feminiflor”. Un hito en el periodismo femenino de Bolivia. Luis Beltrán (Comp.) (1987). CIMCA y CIDEM.
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