Escritora, poetisa y educadora, nace en La Paz el año 1903. Gran parte de su niñez y adolescencia la vivió en Tarija, donde sería educada por profesores particulares. Su espíritu inquieto, inconformista y, porque no decirlo, feminista la llevó a iniciar uno de sus primeros viajes al exterior, a Chile (1920). Después, estando casada, emprendió viaje a diversos lugares en África y Europa. En dos oportunidades visitó París, en 1929 y 1932. Una ciudad que la marcaría. María Estenssoro contrajo nupcias en tres ocasiones. Su primer esposo fue Juan Antonio de Vallentsis, con quien tuvo un hijo; el segundo fue Enrique Ruiz Barragán, que tras fallecer su tercer matrimonio sería con el escultor Andrés Cusicanqui, con quien tuvo una hija.
A su retorno de París se dedicó a la enseñanza del francés y al periodismo, por lo que fue articulista en “La Gaceta de Bolivia” (1933-1935) y “fundó ‘El Perfil de las Semanas’, bajo el seudónimo de ‘Maud D’avril’ [donde] Introdujo en sus artículos la crítica nodriza encubierta, decidió llevar y traer los chismes de aquellas mujeres que pertenecían a las esferas altas de la sociedad y denunciar, con el mayor de los subterfugios, el poco o ningún interés de las clases altas al espectáculo lacerante de la guerra (…) [además del] poco interés de parte de las mujeres de clase alta de romper con la situación de dependencia en que estaban sumidas y que más bien tiene un transfondo de conformismo y cierta vanidad” [sic] (Quiroga, 1997:28). También fue “funcionaria pública como Docente del Conservatorio Nacional de Música, entre 1943 y 1957. Entre los años de 1950 y 1957 desempeñó el cargo de Directora de la Biblioteca del Congreso de la Nación” [sic] (Campero, 2015: 69).
Quienes la conocieron y la tuvieron de profesora en el Conservatorio aseguran que “María Virginia Estenssoro personificó, sin lugar a duda, la antítesis de las mujeres de su época (…) se asemejaba a un volcán en erupción, no sólo por la voz fuerte y un tanto varonil que poseía, sino porque tuvo la osadía de fumar frente a todos (…) además porque tenía la costumbre de maquillarse en forma muy marcada en una época en que la mujer sólo lo hacía circunstancialmente” (Quiroga, 1997:14).
A sus 34 años de edad Estenssoro publicó su primer libro titulado “El occiso” (1937), una controvertida colección de cuentos que comprende tres narraciones, la primera “El Occio”, la segunda “El Cascote” y “El hijo que nunca fue”.
Liliana Colanzi (2018) reseña de la siguiente manera “El Occio”: “(…) es un libro misterioso e inclasificable (…) no se parece a nada que se hubiera hecho antes en Bolivia (…) comienza con una paradoja, un hombre que ‘despertó muerto’ en su ataúd: ‘Era el occiso, el difunto pálido, el extinto lívido.’ El occiso estaba atrapado no solo en su tumba, sino en una nueva realidad espacio-temporal: ‘El hombre resurgía en el muerto, y soñaba como hombre que fue, no como larva que era, como fantasma que nacía.’ Mientras el occiso se enfrentaba al pavor de lo inconmensurable, mientras navegaba ‘el sueño clorofórmico’ entre difusos recuerdos y sensaciones del pasado, en su cuerpo se operaba un festín macabro: ‘Eran los gusanos que se lo comían como pulpos ávidos, como vampiros insaciables y voraces… Eran sus cuerpos anillados y blanduzcos, que le chupaban todo el ser, con besos asquerosos de encías desdentadas…’ Hay algo caníbal en el texto de Estenssoro, un regodeo febril en esa carne asolada por las bullentes lombrices, como si a través de la escritura pudiera convocar el cuerpo del amado y devorarlo hasta la médula, extraer de él la última gota de sangre antes de cederlo a la inmensa Nada. De hecho, el gusano que chupa ‘el único cuajo de sangre que quedaba’ del occiso le arranca una última sensación erótica antes de su transición a su nueva realidad como fantasma: ‘Y el grito del occiso al terminar, fue un grito de espasmo, una convulsión de placer. Fue como la postrera eyaculación. A partir de entonces el occiso abandona todo vínculo con lo humano y existe como niebla que vaga entre los siglos”.
Por su parte, en el “El Escote” narra una “relación amorosa que no pasa por la institución y las buenas costumbres, sino por el erotismo de una compenetración perfecta de mentes y cuerpos, al margen de la vigilancia y penalización social”. Finalmente, en “El hijo que nunca fue” trata sobre el “doloroso relato sobre un aborto voluntario” (Campero, 2015: 70). La obra fue un éxito en ventas por el escándalo que generó, algo que golpeó duramente a la escritora por lo que no volvió a publicar ninguna otra obra en vida.
“El occiso” fue reimpreso recién en 1971 —un año después de la muerte de Estenssoro en San Pablo-Brasil —, por su hija Irene Cusicanqui y su hijo Guido Vallentsits, quienes la dedicaron “a los mojigatos, a los tontos, a los moralistas inquisitoriales, a los frailes ignorantes de 1937, a las beatas bondadosas, ingenuas y limitadas que permitieron la venta inmediata y total de la primera edición” (Colanzi, 2018)
Según Ana Rebeca Prada (2015:90) hay cinco elementos que atraviesan la escritura de María Estensoro, que comparte con Hilda Mundy y Yolanda Bedregal: el nuevo lenguaje, el yo femenino de la escritura, lo urbano y la cuestión de la guerra, añadiéndose claramente la materia ética y la moral. Hay una voluntad por transgredir las prohibiciones de la sociedad conservadora y mojigata, una voluntad por remover en el piso el lodo de lo instituido, lo rutinario, lo repetido, una gana de abrir ciertas temáticas en la escritura, muy poco visitadas en los libros que sí se leían y que no se prohibían; una tendencia nada didáctica de marcar de diversa manera los lugares de la mentira institucional, de la corrupción, de la indolencia.
Entre otros escritos se puede mencionar los poemas El hombre fénix, dedicado a uno de sus más queridos profesores, Julio Justiniano, y María (1928), escrito en Chile. Los cuentos Memorias de Villa Rosa (1976) y otras páginas (1988).
Bibliografía
Campero, J. (2015). Genealogía e historia de la familia Estenssoro en Bolivia. De Oñate, Guipüzcua a San Bernardo de la Frontera. Colanzi, L. (2018). María Virginia Estenssoro. Una aureola de maldad. Prada, A. (2015). Apuntes sobre vanguardia y mujeres en la Bolivia de los años 30. Telar. N° 15. Año X. Quiroga, M. (1997). María Virginia Estenssoro. Escritora, periodista y profesora boliviana. Serie “Protagonistas de la Historia”. La Paz: Ministerio de Desarrollo Humano.
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