Periodismo femenino y feminista: La aventura literaria y periodística de Feminiflor
(1921 - 1923)

En el marco de la “reforma educativa liberal y «afrancesada» de principios del siglo XX” (Baldivieso, 2022) y todavía en el seno de una sociedad conservadora, patriarcal y machista que continuaba percibiendo a la mujer como menor de edad, relegada al espacio privado (hogar) y bajo tutela del padre o marido, se produjeron importantes transformaciones en la educación femenina en el país. Paulatinamente se fueron creando colegios secundarios y normales, dando como resultado las primeras generaciones de mujeres bachilleres y de profesoras, predominantemente de clases media y alta. 

De esta manera, la década de 1920 se caracterizó por la gestación de un importante y reivindicativo movimiento intelectual femenino, a través de los denominados Centros Artísticos e Intelectuales de Señoritas que fueron creándose en varios departamentos del país. El primer centro de este tipo fue fundado en Oruro, en 1920, por Laura Graciela de La Rosa Torres, Bethsabé Salmón Fariñas y Nelly López Rosse. Estas periodistas son recordadas por publicar, en 1921, la primera revista de y para mujeres bajo el nombre de Feminiflor en el Siglo XX.

A este centro y publicación se sumaron otras como, Iris en Cochabamba con la revista Iris, además, de Reflejos y Anhelos (1929), esta última dirigida por María Quiroga de Montenegro y Mercedes Anaya de Urquidi. En La Paz se tuvo al Centro Ideal Femenino con las revistas Ideal Femenino (1922), bajo la dirección de Rosa Viscarra Heredia, y Aspiración (1923). El Ateneo Femenino fue otro importante centro femenil paceño, cuyas revistas fueron Eco Femenino (1923), dirigida por la profesora Ana Rosa Tornero, e Índice (1927-1928), dirigida por María Luisa Sánchez Bustamante. Importante también mencionar las revistas Venas de Plata (1924), dirigida por Laura Córdova, Gesta Bárbara en Potosí, eventualmente dirigida por María Gutiérrez, Atlántida (1920) en La Paz, Comercio e Industria (1922) de Tarija, Acción Católica, Vida Pedagógica, Zig-Zag y Tiperary, que, si bien no fueron exclusivamente resultado de organizaciones feministas, como las anteriores, abordaban problemáticas de las mujeres y/o contaron con la participación de mujeres periodistas (Álvarez, 2022:112, Medinacelli, s/f y Gutierrez, s/f).

A partir de aquellas revistas, las mujeres comenzaron a incursionar en nuevos ámbitos y problemáticas, a diferencia de las publicaciones orientadas fundamentalmente a los sentimientos y emociones, propias del siglo XIX. Así, la tendencia principal fue “poner de relieve lo que quiere la mujer urbana. Estos deseos se resumen generalmente en lo que ellas y la sociedad entonces entendían por ‘feminismo’. Es decir la conquista de derechos civiles y políticos”. Además, estas revistas abordan otros tópicos como el patriotismo, reseñas históricas y biográficas de mujeres destacadas, cuentos, poesías, así como “crónicas o entradas de diario donde ellas describen lo que observan y hacen una crítica «un tanto velada» a la sociedad que apela, por ejemplo, al humor para «deconstruir el discurso hegemónico de la época»” (Baldivieso, 2022). La “alfabetización del indio y comentarios acerca de los obreros [fueron otros temas abordados]. Sin embargo estos dos últimos puntos dejan traslucir un marcado paternalismo hacia dichos sectores de la sociedad de los cuales las damas editoras de las revistas se hallaban sumamente alejadas” (Medinacelli, s/f).

Del conjunto, la aventura literaria y periodística de Feminiflor resulta ser una de las más emblemáticas. Un 25 ó 26 de mayo de 1921 salía el primer número de un total de 25, dejándose de publicar el 23 de agosto de 1923. Se desconoce con exactitud las razones de por qué se dejó de imprimir. La revista “era mensual y tuvo 2 etapas, la primera con un formato de periódico estándar y la segunda, a partir de los números 8 o 9, ya como revista y con un pensamiento feminista conservador” (Baldivieso, 2022).

En 1977 el Círculo de Mujeres Periodistas reconoció a la revista. En dicha oportunidad, Bethsabé Salmón —una de las fundadoras — rememoró los “días de aquella modesta pero tenaz empresa espiritual”, en la que aquellas jóvenes mujeres sintieron la “necesidad de contar con un vehículo de prensa propio para divulgar nuestras inquietudes cívicas y culturales y para luchar por la causa de la mujer. Y, sin ninguna experiencia ni muchos prolegómenos, nos echamos a escribir y a publicar” (Salmón, 1977).

El día en que estuvo listo el primer número de la revista, la fundadora recuerda que cayeron como “abejas sobre los chivaletes de la imprenta Tellez, contemplando con alborozo cómo nuestros artículos pasaban del papel a la forma tangible. Tiznadas y ansiosas pero llenas de gozo, festejamos a punto de entregar la edición a los canillitas cuando invadieron el taller amigos y enamorados nuestros. Uniformados con sacos oscuros y pantalones claros, nos sorprendieron brindándose a la revista como suplementeros. Y se lanzaron a las calles de aquel dorado Oruro voceando: ¡Feminiflor!, ¡Feminiflor de hoy díaaa!” [sic] (Salmón, 1977) o “¡Feminiflor, Feminiflor! ¡La lengua de las mujeres a 20 centavos!” (Martínez, 2021). La primera entrega fue un éxito, se agotaron todos los ejemplares.

El legado de la revista es importante porque a “diferencia de las expectativas de la época para con las mujeres, en Feminiflor no reunían recetas para el hogar ni compartían consejos de moda ni compilaban tips de maternidad para armar una ‘página femenina’. Cuando la política, el arte y la historia parecían ser temas exclusivos de los hombres, las pioneras fundadoras de Feminiflor decidieron diseñar una revista que hablara de feminismo y planteara cuestionamientos a los restringidos roles familiares y sociales que se les imponía” (Martínez, 2021).

La osadía de Feminiflor no estuvo exenta de crítica, por ejemplo, de alguien detrás del seudónimo “Caballero don Quijano” o incluso desde las propias mujeres. Sin embargo, más que mancillar su ímpetu no solo se fortalecieron, sino que la articulación con otras revistas femeninas del país se profundizó estableciéndose lazos de apoyo y solidaridad entre las mujeres periodistas. No cabe duda, que 101 años después, Feminiflor constituye un hito en el periodismo y de las luchas feministas en el país.

Algunas de las publicaciones se encuentran en los “archivos de Sucre y Oruro, también hay copias en la biblioteca ‘Adela Zamudio’, del Instituto de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Mayor de San Andrés, mientras que en la página de Utama están disponibles 16 números digitalizados” (Baldivieso, 2022).

Bibliografía
Álvarez, M. (2022). El impacto de la Guerra del Chaco en la vida de las Mujeres Urbanas de Bolivia: acceso al espacio público y redefiniciones de género. Anuario. Estudios Bolivianos, Archivísticos y Bibliográficos. Revista de la Biblioteca y Archivo Nacionales de Bolivia, 2017.

Baldivieso, G. (2022). Feminiflor, la desaparecida revista feminista pionera en Bolivia. Efeminista.

Gutiérrez, M. (s/f). Mujeres periodistas. Ayer y hoy. En “Feminiflor”. Un hito en el periodismo femenino de Bolivia. Luis Beltrán (Comp.) (1987). CIMCA y CIDEM.

Martínez, D. (2021). 100 años de la revista Feminiflor: poesía y humor contra el patriarcado.

Medinacelli, X. (s/f). Las revistas femeninas de los años 20. Una necesidad de comunicación. En “Feminiflor”. Un hito en el periodismo femenino de Bolivia. Luis Beltrán (Comp.) (1987). CIMCA y CIDEM.

Salmón, B. (s/f). ¿Cómo hacíamos Feminiflor? En “Feminiflor”. Un hito en el periodismo femenino de Bolivia. Luis Beltrán (Comp.) (1987). CIMCA y CIDEM.

Personaje

RECURSOS MULTIMEDIA

Álvarez, M. (2022). El impacto de la Guerra del Chaco en la vida de las Mujeres Urbanas de Bolivia: acceso al espacio público y redefiniciones de género. Anuario. Estudios Bolivianos, Archivísticos y Bibliográficos. Revista de la Biblioteca y Archivo Nacionales de Bolivia, 2017. Disponible en: https://hal.archives-ouvertes.fr/hal-03628216/document

Gutiérrez, M. (s/f). Mujeres periodistas. Ayer y hoy. En “Feminiflor”. Un hito en el periodismo femenino de Bolivia. Luis Beltrán (Comp.) (1987). CIMCA y CIDEM. Disponible en: http://www.bibvirtual.ucb.edu.bo:8000/beltran/digital/PP-AI-048.pdf

Medinacelli, X. (s/f). Las revistas femeninas de los años 20. Una necesidad de comunicación. En “Feminiflor”. Un hito en el periodismo femenino de Bolivia. Luis Beltrán (Comp.) (1987). CIMCA y CIDEM. Disponible en: http://www.bibvirtual.ucb.edu.bo:8000/beltran/digital/PP-AI-048.pdf

Salmón, B. (s/f). ¿Cómo hacíamos Feminiflor? En “Feminiflor”. Un hito en el periodismo femenino de Bolivia. Luis Beltrán (Comp.) (1987). CIMCA y CIDEM. Disponible en: http://www.bibvirtual.ucb.edu.bo:8000/beltran/digital/PP-AI-048.pdf

Baldivieso, G. (2022). Feminiflor, la desaparecida revista feminista pionera en Bolivia. Efeminista. Disponible en: https://efeminista.com/feminiflor-revista-feminista-bolivia/

Martínez, D. (2021). 100 años de la revista Feminiflor: poesía y humor contra el patriarcado. Disponible en: https://muywaso.com/100-anos-de-la-revista-feminiflor-poesia-y-humor-contra-el-patriarcado/