Mujeres en la Guerra del Chaco
(1932 - 1935)

“Replicamos: nosotras somos también bolivianas y estamos dispuestas también a sacrificarnos por la patria: ¿por qué se nos negaría ir a abrazar en nombre de todas las mujeres de Bolivia a esos valientes centinelas de sacrificio?”

Laura Graciela de la Rosa Torres

citado en Álvarez, 2017

El año 1932 marcaría el inicio de la Guerra del Chaco, contienda bélica que enfrentaría a bolivianos y paraguayos por tres años. El gobierno inició el proceso de reclutamiento de valientes jóvenes, sin embargo, al llamado de la Patria también respondieron las valientes mujeres bolivianas, de la misma forma en que lo hicieran en la Guerra del Pacífico y en la Guerra del Acre.

Si bien, resultado de su constante lucha por sus derechos, las mujeres llegaban a la década de 1930 experimentando ciertos cambios, en cuanto a su formación, ejercicio profesional y modos de organización, el fatídico contexto de la guerra les otorgaría la posibilidad de acceder a nuevos espacios que darían un impulso a las diversas corrientes del movimiento femenil. Así, el rol de las mujeres no se limitó al de madres, esposas, hijas, sobrinas y amigas que despedían y lloraban a sus familiares varones. Al contrario, según sea la ciudad o el campo y ante la ausencia de sus pares masculinos, desempeñaron importantes y activos trabajos, desde “madrinas de guerra”, educadoras, escribanas de los soldados y sus familiares, costureras, enfermeras, hasta jefes de familia, mineras, agentes de orden, periodistas de guerra, administrativas y funcionarias públicas, entre otros.

En suma, después del Chaco, Bolivia ya no sería la misma y las mujeres no quedaron exentas de las transformaciones. El contexto y la nueva realidad “(…) les posibilitó por un lado capacitarse en una profesión y disponer de ingresos propios y, por el otro, adquirir una paulatina autovaloración y conocimiento de su entorno. Esto le facilitó el contacto con la realidad de marginamiento y discriminación de algunos sectores de la sociedad” (Durán y Seoane, 1997:70). En cuanto a las clases populares, la post guerra posibilitó la reemergencia de los sindicatos, como el Sindicato de Culinarias (cocineras), organización que incidiría, posteriormente, en la reconstitución de la Federación Obrera Local (FOL) y la Federación Obrera Femenina (FOF).

Formalizando la recaudación de fondos, víveres, enseres y otros elementos necesarios para el frente que empezaron a realizar diversos grupos femeninos, en julio de 1932 la señora Bethzabe Iturralde, “recibió la autorización del Ministerio de Guerra y Colonización (…) para organizar a nivel nacional la agrupación ‘Madrinas de Guerra’” (Dibravcic, 2016). A partir de esta iniciativa, “los oficiales y soldados que deseaban tener una madrina se comunicaban con la responsable departamental del programa y ella se encargaba de conseguírsela. Le mandaría a su ahijado encomiendas, le escribiría cartas y velaría por el bienestar de su familia, es decir, le brindaría apoyo moral y material” (Durán y Seoane, 1997:70).

Entre otros grupos femeninos dedicados a esta labor se puede mencionar: Liga de Damas Católicas de Bolivia, presidida por Angélica Tejada S. Mendez; Asociación Femenina Pro Defensores de la Patria, presidida por Antonia Z. de Careaga; Comité Patriótico de Señoras, presidida por Lucila F. de Tejada Sorzano; Señoras de San Vicente de Paul, presidida por Julia B. de Saavedra; Liga Antituberculosa, presidida por Victoria V. de Tejada; Beneficencia de Señoras, presidida por Teresa de Gutiérrez; Protectora de la Infancia, Teresa de Pacheco; Ateneo Femenino, presidida por Ema Pérez de Carvajal; Alumnas y Exalumnas S.S.C.C. y del Santa Ana, presididas por Graciela Matos, María Z. de Aramayo y Mercedes Z. de Velazco, respectivamente; Damas Católicas Bolivianas, presidida por Matilde Gutiérrez de Crespo; Sociedad Cultural Colegio Santa Ana, presidida por Angélica Aldunate (Durán y Seoane, 1997) y las Ligas Filiales en Oruro, presidida por Laura Graciela de la Rosa Torres, Santa Cruz y Tarija. La periodista Ana Rosa Tornero también organizaría brigadas femeninas en diferentes departamentos del país, además, de fungir como corresponsal de guerra para el periódico “El Diario”, ejercicio que le valió el reconocimiento de toda la sociedad.

Durante la Guerra del Chaco, Bolivia movilizó tres ejércitos, al igual que movilizó miles de profesionales de la salud, entre las que se encontraban decenas de mujeres voluntarias que se desempeñaron tanto en hospitales urbanos, así como en aquellos improvisados a lo largo del frente de batalla. La Cruz Roja destacó en esta labor, que no solo organizó el primer grupo de enfermeras que partió a la zona de operaciones, sino que realizó este trabajo constantemente (Álvarez, 2017).

Por su trabajo y la cercanía que llegaron a establecer con la soldadesca, las “enfermeras, junto a las madrinas de guerra, se convirtieron en una especie de ‘ángel y madre’, a la vez que se constituyeron en los personajes más reconocidos y preferidos de los combatientes. Fueron ellas las que supieron de sus nostalgias, las que curaron sus heridas, las que les escribieron cartas, fueron las intermediarias con sus familias y se comprometieron a velar por sus hijos y parientes” (Durán y Seoane, 1997:69). Algunas de las enfermeras que se pueden mencionar son: Bethsabé Montes de Montes, Antonia Zalles de Careaga, Juana Mendoza Pedraza, Hilda Balderas, conocida como “La madre del soldado del Chaco", Alicia Cossío, María Miranda, un grupo de alrededor de 60 monjas de las que sobresale Sor Anna Bernardetta Soria Galvarro (Chambi, 2015).

La Guerra del Chaco, al igual que otras guerras, no solo se desarrolló en el campo de batalla, sino en el ámbito político-diplomático, social, económico y del espionaje. El Servicio Secreto reclutó a la cruceña Rosa Aponte Moreno, la beniana Adela Bello, Elsa Aguilera, Chabela Reyes, Zoraida Alcoreza, Cristina Velazco y a Liz Morales. Una de las principales operaciones que desarrollaron estas mujeres se denominó “Operación Rosita”. Las “Mata Hari” bolivianas alquilaron un departamento en Salta, ciudad donde se encontraba el Consulado paraguayo. Haciéndose pasar por ciudadanas peruanas lograron establecer contacto con los funcionarios guaraníes y, tiempo después, organizaron una cena con aquellos en su apartamento. Mientras esto sucedía “(…) los agentes bolivianos, don Gastón Velazco y el experto conocedor de claves para abrir cajas de seguridad don Carlos Ackerman, ingresaron subrepticiamente al recinto consular y cric, cric, cric…la caja se abrió” (Durán y Seoane, 1997:109). El resultado de la operación fue las “(…) frecuencias de radio, las listas de su personal de apoyo, los nombres de sus agentes secretos, sus códigos, mensajes, enlaces en Bolivia, simpatizantes del Paraguay, amigos confiables y bolivianos desafectos a Bolivia (…)” (Mejillones, 2017:134).

En retaguardia, a la par de las posiciones favorables a la guerra, existieron otras voces disidentes que abogaban por la paz, mismas que fueron duramente criticadas. Uno de los casos más destacados fue el de la escritora Martha Mendoza, hija de Matilde Loza y del connotado político y escritor Jaime Mendoza. Mientras el padre planteaba el fin de las hostilidades en el Senado, desde sus artículos la hija aseguraba que la “(…) guerra era una maldición que devoraba ingentes caudales, absorbía la sangre de la juventud y que sólo acarrearía mayores calamidades a la Patria. Denuncias visionarias que para nada gustaban al gobierno y que sumadas a la mutua campaña por mejor trato para los heridos y enfermos evacuados que deambulaban por la ciudad, ambos se constituían en insufrible conciencia del gobierno” (Durán y Seoane, 1997: 191).

Otro caso lo representa Laura Graciela de la Rosa Torrez, quien en 1934 organizó “una expedición de mujeres al frente de Guerra para llevar regalos, cartas, chompas y víveres a los soldados. Para testimoniar esta experiencia, escribió un libro, intitulado “La Guerra del Chaco. Mi visita a las trincheras y zanjas del velo”, publicado en La Paz en 1935, que fue el primer libro escrito por una mujer sobre el conflicto (…)” (Álvarez, 2022:6). Si bien, el libro despertaba sentimientos de patriotismo e involucramiento de los conciudadanos, fue cuestionado por algunos sectores al develar las precarias condiciones en las que se encontraban los soldados bolivianos, llamando a la reflexión a las autoridades bolivianas (Durán, 2011).

Bibliografía
Álvarez, M. (2017). El impacto de la guerra del Chaco en la vida de las mujeres urbanas de Bolivia: acceso al espacio público y redefiniciones de género. La Paz: Anuario. Estudios Bolivianos, Archivís- ticos y Bibliográficos. Revista de la Biblioteca y Archivo Nacionales de Bolivia.

Chambi, A. (2015). La Guerra del Chaco: los héroes olvidados. Rev. Fuent. Cong. Vol. 9, N° 38, Junio 2015.

Dibravcic, A. (2016). Rostro de la mujer en la Guerra del Chaco. Sucre: Sucre histórica.

Durán, F. y Seoane, A. (1997). El complejo mundo de la mujer durante la Guerra del Chaco. La Paz: Ministerio de Desarrollo Humano.

Durán, M. (26 de junio de 2011). Laura de la Rosa, creadora del Parque de la Unión Nacional. La Patria. Oruro.

Mejillones, G. (2017). El servicio de inteligencia entre 1927-1938: el espionaje, contraespionaje de Bolivia durante la Guerra del Chaco (Tesis). La Paz. Repositorio UMSA.

Personaje

RECURSOS MULTIMEDIA

Álvarez, M. (2017). El impacto de la guerra del Chaco en la vida de las mujeres urbanas de Bolivia: acceso al espacio público y redefiniciones de género. La Paz: Anuario. Estudios Bolivianos, Archivís- ticos y Bibliográficos. Revista de la Biblioteca y Archivo Nacionales de Bolivia. Disponible en: https://hal.science/hal-03628216/document

Chambi, A. (2015). La Guerra del Chaco: los héroes olvidados. Rev. Fuent. Cong. Vol. 9, N° 38, Junio 2015. Disponible en: http://www.revistasbolivianas.ciencia.bo/pdf/fdc/v9n38/v9n38_a04.pdf

Durán, F. y Seoane, A. (1997). El complejo mundo de la mujer durante la Guerra del Chaco. La Paz: Ministerio de Desarrollo Humano. Disponible en: https://historiabolivia.org.bo/img_usr/Elcomplejomundodelamujerdurantelaguerradelchaco.pdf

Mejillones, G. (2017). El servicio de inteligencia entre 1927-1938: el espionaje, contraespionaje de Bolivia durante la Guerra del Chaco (Tesis). La Paz. Repositorio UMSA. Disponible: https://repositorio.umsa.bo/bitstream/handle/123456789/11306/TG-3871.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Dibravcic, A. (2016). Rostro de la mujer en la Guerra del Chaco. Sucre: Sucre histórica. Disponible en: https://sucre-historica.blogspot.com/search?q=mujeres+en+la+guerra+del+chaco

Durán, M. (26 de junio de 2011). Laura de la Rosa, creadora del Parque de la Unión Nacional. La Patria. Oruro. Disponible en: https://impresa.lapatria.bo/noticia/73229/laura-de-la-rosa-creadora-del-parque-de-la-union-nacional